• Salvador Moreno-López

¿Y cómo recupero la calma?

–¡Estoy asustado, preocupado, desconcertado! Y me piden que mantenga la calma, porque la histeria colectiva no nos ayuda. Y bien ¿qué hago entonces?... en primer lugar, no puedo mantener lo que no tengo y ciertamente no estoy tranquilo ni calmado. A ratos hasta me siento enojado, así que ¿cómo le hago?... Por eso vine a platicar contigo... ya sé que tú me escuchas y por lo menos puedo desahogarme.


–Estoy de acuerdo contigo, no se trata de mantener sino de recuperar la calma, ni se trata de no sentir miedo ante una situación concreta sino de cuidar que otros miedos, que no hemos resuelto antes en nuestra historia de vida, se hagan ahora presentes y entonces intensifiquen nuestros temores hasta niveles de pánico.


Ya sabes que yo creo mucho en las pausas, sobre todo en momentos de agobio e incertidumbre como los que ahora vivimos. Así que podemos tomarnos unos minutos para estar en silencio y atendernos desde nuestro cuerpo, fijarnos en nuestras sensaciones, identificar cómo son, cómo se sienten, sin explicarlas y sin querer cambiarlas.


–¡Ah, sí! Ya lo hemos hecho antes, sólo que ahora es diferente. Los miedos y la incertidumbre hacen difícil centrar la atención en lo que siento. Mi cabeza trabaja a mil por segundo y me vienen muchos pensamientos e imágenes catastróficas. Y entonces quiero correr o irme a un lugar en donde pueda sentirme seguro y protegido.


–Ya veo. Entonces propongo algo diferente. Estamos aquí acompañándonos, no estamos solos. Ahora yo me siento relativamente calmado así que puedo escucharte. Qué tal si permites que vengan todos esos pensamientos e imágenes. Sólo imagínate que estás como en un cine, sentado cómodamente en tu butaca, y en la pantalla empiezan a pasar todos esos pensamientos e imágenes. Estás ahí, observándolos a cierta distancia, sin meterte en ellos, viéndolos pasar. En cuanto puedas, dirige también tu atención a tu cuerpo y fíjate cómo te sientes. Tal vez puedas identificar varias emociones y sensaciones. Platícame qué ocurre para que no te quedes con todo eso.


–Estoy asustado... tengo miedo... pienso: ¿qué pasaría si me contagio? ¿O mi esposa, o mis hijos?... me asusta eso, pensar en que podemos morirnos.


–Entonces ahora te sientes asustado y temeroso de pensar que pudieran morirse tú, tu esposa o tus hijos. ¿Y ese sentimiento es muy intenso?...


–Sí, es muy fuerte... muy fuerte y no sé qué hacer...


–Va una propuesta: imagínate que este sentirte asustado y temeroso está ahí, en la pantalla del cine, hay distancia entre tus sentires y tú. Fíjate si desde esa distancia puedes darte cuenta cómo son y cómo se sienten... Y te invito a que notes cómo se siente tu cuerpo mientras ves en la pantalla este sentirte muy asustado y temeroso...


–Me dan ganas de llorar... estoy asustado... siento una opresión en el pecho y un nudo en la garganta...


–Si quieres permitirte llorar, por mí no hay problema. Aquí estamos acompañándonos en lo que sentimos y pensamos, en lo que nos asusta y en lo que nos preocupa, y en nuestra búsqueda de orientaciones sensatas y pertinentes para vivir y actuar en esta situación nueva en nuestras vidas.


(Llora y solloza unos minutos) –Me siento mejor. Creo que necesitaba llorar, aunque me siento un poco ridículo. Me digo que no es para tanto y que debería ser más valiente.


–Yo creo que has sido valiente al permitirte llorar. En nuestra cultura eso no es muy bien visto. No aprendemos a vivir bien con nuestras emociones y sentimientos y mira cómo ahora estamos metidos en un lío más grande... entonces ¿cómo te sientes?...


–Me siento mejor, más tranquilo y calmado... sorprendido también porque no creí que podría bajar mis miedos tan pronto.


–Bueno, no siempre este proceso es tan rápido; a veces lleva más tiempo y requiere de otras acciones adicionales. Lo importante es saber que hay alternativas y utilizarlas por supuesto. Recuperar la calma requiere de acciones adecuadas para propiciar ese estado emocional. No es suficiente con darnos explicaciones, datos y porcentajes. Las emociones tienen su propia dinámica para surgir, expresarse y difuminarse. Ellas nos muestran algunos significados de cómo estamos viviendo las situaciones más allá de lo que pensemos. Pueden cuidarnos y estorbarnos.



–Y entonces ahora ¿qué sigue?... ya recuperé un poco de paz y tranquilidad ¿ahora cómo le hago para mantener la calma?


–Seguiremos platicando...

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